Alfonso Martín y Luis Miguel Medina, campeones

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Tras el triunfo conseguido el pasado año en el desaparecido corredero de La Zapatera, Villamanrique de la Condesa (Sevilla), por la collera integrada por Fernando Castaño Castillo y Manuel Sánchez Muriel, el reto de organizar el Campeonato de España de Acoso y Derribo era recogido por la Asociación de Garrochistas de Extremadura.

No han sido pocas las dificultades que se ha encontrado el animoso grupo encabezado por Manolo Moreno Cuéllar y Gonzalo Pinilla Albarrán. A las dificultades de encontrar ganado que no estuviese corrido, se le unió la huelga de transportes. Esto último motivó el aplazamiento del Campeonato al fin de semana posterior ante el temor de los garrochistas de que los piquetes atentaran contra sus caballos.

A pesar de todo, el Campeonato pudo celebrarse al fin durante los días 21 y 22 de julio en el corredero de la carretera de Elvas, con un calor extremo, que no impidió que el ganado corriera bien, ya que la organización había movido convenientemente el ganado durante la prolongada estancia en los corrales debido al aplazamiento, por lo que tenía muy marcada la querencia.

El ganado, como es habitual en los concursos extremeños, tanto el bravo como el manso, estuvo muy bien presentado, grande y en un buen estado de carnes. También se tomó la acertada decisión de cambiar el horario de competición, comenzando ambas jornadas por la mañana para evitar las horas de mayor calor y propiciar así que ganado, caballos y garrochistas corrieran mejor.

Los contratiempos
Pero hubo circunstancias que enturbiaron el buen desarrollo de la competición. En primer lugar, el estado de los corrales de contraquerencia no era el más adecuado, lo que hizo que el primer día se escaparan algunas vacas y deambularan por la ciudad, con el consiguiente susto para los viandantes que se toparon con ellas. Una de las vacas tuvo que ser abatida a tiros, detrás del centro comercial Conquistadores, por las fuerzas de seguridad. En segundo lugar, este mal estado de las corraletas impidió que el ganado participante se pudiera subir todo de una vez a los corrales de contraquerencia, con el consiguiente y justificado enfado por parte de algunos garrochistas, que se sentían perjudicados con esta decisión.

Por otra parte, para las repeticiones se había establecido que tenían que realizarse con vacas corridas ante la falta de ganado. Finalmente, el primer día el jurado de campo no tuvo a su disposición el reglamentario vídeo para apreciar las acciones comprometidas y reclamaciones que pudieran producirse, amén de que el equipo de megafonía no funcionó correctamente durante los dos días de competición. Creemos sinceramente que todo un Campeonato de España no debe celebrarse con esas condiciones.

Clasificatoria
Las cuarenta y una colleras inscritas corrieron una vaca brava a dos echadas y otra mansa a tres. Con la brava se demostró el alto nivel alcanzado en esta disciplina, pues fueron veintisiete las colleras que alcanzaron la máxima puntuación posible, 12 puntos. Tras un breve descanso para reponerse del sofocante calor, la vuelta de vaca mansa si marcó más diferencias, siendo sólo doce las colleras que alcanzaron la máxima puntuación, 18 puntos y otras cinco que consiguieron 17.

Al final del día, se encontraban con la máxima puntuación (30 puntos) las colleras extremeñas integradas por Luis Morcillo-Juan Grajera, Miguel Moreno-Antonio Torrado y Eugenio Cubino-Luis M Morales, la castellanoleonesa Antonio García-Óscar Cavada y la andaluza Luis Erquicia-Juan Cid. Con un punto menos se clasificaban otras seis: las andaluzas formadas por Julio e Ignacio de la Puerta, Ernesto Campos-Luis Jiménez, Juan Cañaveral-Antonio Cid y Rafael Molina-José Mª Gª Campillo, la extremeña Javier Terrón-José M Garrido y la bilbaína con licencia castellanoleonesa Alberto Corres-Óscar Cavada.

Las veintiuna colleras mejor clasificadas pasaron a la final del día siguiente. Para dilucidar las dos últimas plazas se daba un empate entre cinco colleras: Luis Saavedra-José de la Cruz, Miguel Falcón-Antonio de la Flor, Roberto Sangrán-José Tirado, Fernando Castaño-Manuel Sánchez y Vicente Cid-Antonio Cid. Tras ser llamados los garrochistas en dos ocasiones por el jurado para correr una vaca para resolver el desempate, sólo se presentaron las dos últimas tras haber abandonado las restantes colleras, junto con sus caballos. El jurado, aplicando el reglamento, tomó la decisión de dar por clasificadas a las dos que se encontraban presentes.

La final
El domingo comenzó la final, en donde las 21 colleras clasificadas corrieron una vaca brava a dos echadas y otra mansa a tres. Al igual que el día anterior, las bravas corrieron muy bien, a excepción de tres, lo que propició que fueran diez las colleras que lograran dos volteretas y los consiguientes 12 puntos y otras siete consiguieran una voltereta, una echada y, por tanto, 9 puntos. En esta vuelta pudimos disfrutar de buenas actuaciones por parte de algunos amparadores, como José Mª García Campillo, que fueron determinantes en la ejecución de la suerte, ya que hubo vacas que se embrocaron. La habilidad y conocimientos del ganado de estos auténticos maestros de la garrocha hicieron que se ejecutara bien la faena.

Siguiendo la misma tónica de la jornada precedente, fue la vaca mansa la que puso las cosas en su sitio y tras una emocionante vuelta, donde pudimos presenciar espectaculares volteretas y grandes actuaciones de bastantes amparadores, seis colleras remataron la faena con tres volteretas. Tras la finalización de esta vuelta eran cuatro las colleras que pasaron a disputar las cuatro vacas de la gran final, a saber: con 59 puntos los castellanoleoneses Antonio García Sánchez-Óscar Cavada Parra, y empatados a 56 puntos, los andaluces Rafael Molina Candau-José María García Campillo, Alfonso Martín García-Luís Miguel Medina Díaz y los hermanos Julio e Ignacio de la Puerta García Corona.

Con muchísima emoción, con auténticas temperaturas de desierto y la tensión marcada en la cara de todos los garrochistas, comenzó la vuelta Rafael Molina, que completó su actuación con tres volteretas y 18 puntos. A continuación, Antonio García consiguió una voltereta y dos echadas, la última cayendo la res fuera del cuadrilátero, por lo que le restó un punto, consiguiendo 11 puntos y un total de 70. En tercer lugar corrió Alfonso Martín que, en otra perfecta actuación plena de técnica y maestría, le dio tres volteretas a su vaca mansa y consiguió otros 18 puntos. Por último, a Julio de la Puerta quizás le perdió la elección de su vaca y la tensión del momento, puesto que para empatar con Rafael y Alfonso necesitaba hacer un pleno y solo consiguió una echada, dando a continuación dos marronazos, por lo que al final sólo consiguió 6 puntos negativos, alcanzando 50 puntos en el total del campeonato.

Por tanto, Rafael Molina y Alfonso Martín estaban empatados a 74 puntos y debían correr otra vaca más para dilucidar quién de los dos sería el campeón de España. Como el calor era sofocante y los caballos se encontraban extenuados, se procedió a un pequeño descanso de treinta minutos, que garrochistas y amparadores aprovecharon para refrescar sus monturas. Fue muy emotivo contemplar cómo Rafael Molina se apeó de su caballo y con una manguera refrescaba los caballos de la otra collera contrincante, de su amparador y el suyo. Rafael demostró con este bello gesto el gran deportista que es, además de ser un portentoso garrochista.

En primer lugar corrió la collera de El Rocío. Alfonso Martín tuvo, como a lo largo de toda la jornada, una perfecta actuación. Él y su amparador midieron muy bien su vaca en el corredero y ejecutó tres echadas con volteretas que arrancaron una ovación del numerosísimo público presente y que le valieron otros 18 puntos, 92 puntos en el total de la competición.

Las espadas estaban en todo lo alto y cualquiera de las dos colleras podría proclamarse campeona. El sevillano Rafael Molina Candau, junto con su amparador, realizó una buena carrera, ejecutando una extraordinaria primera voltereta. En la segunda solo pudo conseguir una echada, al enhilarse la vaca en el momento de sentirse el palo en la culata, y remató su actuación con otra buena voltereta, consiguiendo un total de 89 puntos en el campeonato.

Tras la reñida competición la clasificación final quedó como sigue: medalla de oro y campeón de España 2008, con un total de 92 puntos, la collera formada por Alfonso Martín García y Luis Miguel Medina Díaz. Medalla de plata y subcampeón de España 2008, con una puntuación total de 89 puntos, la collera integrada por Rafael Molina Candau y José María García Campillo. Finalmente, la tercera posición del podio, medalla de bronce, la consiguió Antonio García Sánchez, amparado por Óscar Cavada Parra, que alcanzaron un total de 70 puntos.

Además se entregaron otros premios: a la mejor collera (Jaime Marqués Infante y Alfonso Carlos Fernández González); la mejor collera extremeña clasificada (ex-aequo Luis Morcillo Albarrán-Juan Grajera Torres y Fernando Castaño Castillo-Manuel Sánchez Muriel, que empataron a 54 puntos para el 5º puesto).

Hay que destacar la gran actuación, plena de regularidad y buen hacer, protagonizada por la collera campeona. A pesar de que el primer día acabó con 26 puntos, 12 de la vaca brava y 14 de la mansa, su actuación en la jornada dominical rozó la perfección. Alfonso es conocido por todos los aficionados como dos veces campeón de España de Doma Vaquera y una vez campeón del Mundo de Doma de Trabajo. En Badajoz logró un nuevo entorchado nacional en la disciplina de Acoso y Derribo, que le convierte en el primer jinete que consigue proclamarse campeón en las tres disciplinas camperas. Enhorabuena Alfonso, te lo mereces.

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