Tip 7: Gestión de conflictos con entrenador, equipo o familia

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En este número hablaremos sobre cómo puedes aprender a gestionar estos conflictos. Vamos a analizar de qué manera podemos aumentar la capacidad de gestión y autocontrol para poder buscar la mejor salida a los los diferentes conflictos que tanto te pueden influir en tus resultados en competición. Nos ayudará a elaborar programas de trabajo y a gestionar nuestras reacciones antes de llegar a las pistas de competición y poder presentar tus capacidades al máximo de tu nivel técnico.


Vamos antes a repasar qué es el Coaching Deportivo Ecuestre para situarnos en el entorno de esta serie de 14 capítulos donde hablamos y desarrollamos distintas herramientas que ayudarán a entrenadores, a jinetes y amazonas a competir en sus mejores versiones y. por tanto, ser capaces de conseguir el máximo de sus capacidades.

En cuanto a los adjetivos deportivo y ecuestre no vamos a tener ningún tipo de duda, ¿verdad? Pero, ¿todos sabemos a qué nos referimos cuando decimos coaching?

Según John Whitmore, considerado como uno de los padres del Coaching moderno: “Consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar respuestas, a descubrir dentro de uno mismo el potencial, su camino hacia el éxito… sea en los negocios, en las relaciones personales, en el arte, el trabajo, el deporte…”.


El conflicto

En nuestra sociedad, el concepto “conflicto” ocupa portadas día tras día, pero en nuestro entorno deportivo también nos encontramos, día a día, otro tipo de conflictos, bien sea entre entre alumnos, entre alumno-profesor, entre profesores-director, entre familia-director, etc.

Las personas que manejan los conflictos deben tener diplomacia y tacto para poder actuar ante los conflictos difíciles. También son hábiles detectando los conflictos y sacándolos a la luz para poder buscar la gestión y la solución de los mismos. Son personas que animan a buscar una solución a través del debate sobre el mismo. Siempre intentan llegar a soluciones que satisfagan a todos los implicados de manera que todos estén de acuerdo con la solución y pacto encontrado.

Para el buen manejo de los conflictos hay que poseer las siguientes habilidades:

1. Detectar los conflictos: La capacidad de saber leer los sentimientos, de interpretar el estado de ánimo en los deportistas y en las relaciones con su familia es muy importante para poder llegar a desmontar el conflicto. Las emociones de nuestro deportista es lo que realmente importa, no siempre lo van a verbalizar. En ocasiones hay que saber sacar a relucir el conflicto para poder darle salida. Los deportistas habitualmente se esconden con excusas como: “hoy no ha sido mi mejor día”, “hoy no he dormido bien”, u otra cualquiera que lo excuse de decir la realidad. Hasta que no detectamos lo que piensan y sienten las dos partes implicadas en el conflicto, no seremos capaces de gestionarlo correctamente.

2. Vías de negociación: La mayoría de los conflictos tienen la solución a largo plazo, por ello, los problemas se cuecen a fuego lento y emergen en contadas ocasiones. Cuando surge un conflicto suele tener una gestación que ha tenido lugar en mucho tiempo. Por eso, la solución no va a ser fácil. Existen tres tipos de estrategias en todos los canales de negociación:

• Resolución del conflicto: Ambas partes logran éxito equitativo.
• Compromiso: Ambas partes renuncian a algo.
• Imposición: Una parte fuerza a la otra.

Como todos os podéis imaginar, la resolución del conflicto lograda con éxito por ambas partes es la mejor resolución posible. La segunda opción que opta por el compromiso suele usarse mucho y si no se rompe el pacto de compromiso suele ser una resolución duradera y definitiva. La peor resolución es siempre la de la imposición ya que en algún momento una de las partes se volverá a revelar y resurgirá de nuevo el mismo conflicto.

3. Resolución creativa de los conflictos: Existen muchas maneras de resolver conflictos, pero la mejor manera es utilizando la creatividad. A continuación, os describo los pasos a seguir:

• En primer lugar, la máxima que hay que tener siempre presente en cualquier conflicto del tipo que sea es mantener la calma. Siempre les digo a mis alumnos que desde la tensión, desde el enfado, desde una mala energía, no somos capaces de decidir la mejor decisión. Es algo que todos entienden cuando les hago situar en algún conflicto que han vivido en el pasado y han revivido la resolución del mismo. Todos están de acuerdo en que en el mismo momento no son capaces de pensar, de buscar la mejor salida. Así que lo más importante es buscar la calma y el equilibrio. Hay que establecer contacto con los pensamientos cuando nuestro cerebro no está alterado por emociones que nos pueden generar rabia, malestar y disconformidad. También es importante saber expresar lo que nos ocurre para poder compartirlo de la mejor manera posible, para que nuestros compañeros, amigos, profesor, familia puedan entendernos lo mejor posible y puedan empatizar con nosotros.

• En segundo lugar, debemos estar dispuestos a resolver el conflicto, a buscar una solución que sea la mejor posible para todos. Os he hablado, en artículos anteriores, sobre la asertividad. Esta palabra hay que tenerla muy en cuenta durante todo el proceso de gestión en el que estamos buscando una solución a una situación que envuelve a un mínimo de dos personas o a un grupo más numeroso en un mismo conflicto. El uso de la asertividad para resolverlos va a ser decisivo. Seremos asertivos si somos capaces de compartir nuestros sentimientos y de dar a conocer nuestro punto de vista sin herir a nadie y sin dar a torcer nuestra posición. Este punto es muy importante ya que de esta manera se tienen en cuenta los sentimientos de todos los componentes del conflicto.

4. Un buen entrenador: El buen entrenador tratará de buscar formas y soluciones equitativas de manera creativa, colaborando en la búsqueda de la solución, implicándose en el camino hasta estar seguro de que todos los componentes del grupo están felices con la solución propuesta y aceptan la misma como solución definitiva.

Para poder deshacer los nudos inherentes a un conflicto hay que tener mucha confianza en uno mismo, poseer habilidades como autocontrol, autoconocimiento, asertividad y empatía. Estas habilidades debemos fortalecerlas continuamente para poder encontrar la mejor solución.

Recordemos que un deportista no será capaz de dar lo mejor de sí mismo si antes de salir a pista discute con su madre, con su pareja o con su entrenador. El equilibrio psicológico de cualquier deportista debe estar en perfecta armonía para poder exprimir lo mejor de su ser, debe notar , sentir el apoyo de su entrenador, de su familia, de sus amigos. Solo así va a poder dar el máximo de sí mismo.

¿Practicamos?

Texto y Fotos: Maya Pou Batlle. Subdirectora y fundadora del CAVA. Coach de equipos de competición. Máster en Liderazgo Femenino



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