¿Por qué los músculos abdominales no participan al soportar el peso del jinete?

¿Por qué los músculos abdominales no participan al soportar el peso del jinete?

Los caballos llevan los órganos del vientre a modo de “hamaca”

Los músculos abdominales no participan activamente a la hora de soportar el peso del jinete. El motivo es, en primer lugar, que su trazado arqueado no permite una contracción estática de los músculos y, en segundo lugar, que en dicha contracción su inserción al tórax impediría la respiración. Todo lo que debes saber sobre los músculos abdominales en una nueva entrega de “El Dedo en la Llaga”.

El sistema de contracción inferior

La función de los músculos abdominales es crear un sistema de contracción inferior que ayuda a estabilizar el tronco. Llevan los órganos del vientre a modo de “hamaca”. Además, al contraerse activamente, arquean el dorso, aunque solo en la fase de suspensión de los aires activos. A menudo se les atribuye una función de soporte. Sin embargo, esto solo se aplica cuando observamos a un caballo que está de pie y en una posición estática. Cuando este se mueve, los músculos abdominales y los músculos largos del dorso son puramente músculos de movimiento.

Musculatura del caballo
La musculatura del tronco con la amplia fascia dorsal y el amplio músculo dorsal, así como la musculatura ligamentosa

 

Los músculos abdominales no participan activamente a la hora de soportar el peso del jinete. El motivo es, en primer lugar, que su trazado arqueado no permite una contracción estática de los músculos y, en segundo lugar, que en dicha contracción su inserción al tórax impediría la respiración.

El sistema de contracción inferior está compuesto principalmente por los músculos abdominales situados a ambos lados, el músculo abdominal recto y central, el músculo abdominal oblicuo interno, el músculo abdominal oblicuo externo y el músculo abdominal transversal.

Los músculos abdominales rectos, situados a ambos lados, se juntan en la línea central del abdomen. Allí se entrelazan formando la llamada línea alba, un ligamento tendinoso que une el esternón con la base de la pelvis, el pubis.

Extendiéndose a lo largo de los flancos y la pared abdominal discurren los músculos de movimiento, que se caracterizan por su extensa irrigación sanguínea: El músculo abdominal transversal (musculus transversus abdominis): tiene forma triangular y su recorrido va desde arriba, desde los procesos transversales de la columna vertebral lumbar, pasando por la pared abdominal lateral, hacia abajo, hasta la zona de la línea alba. Mantiene el abdomen suspendido, y junto con otros músculos, flexiona el tronco lateralmente y arquea el dorso.

El músculo abdominal oblicuo interno (musculus obliquus abdominis internus): su cuerpo muscular yace en la zona de la cresta iliaca del pubis, extendiéndose hacia abajo y adelante. Termina en la parte posterior de la caja torácica, donde la suspende desde la cresta iliaca. También sirve para que pueda suspenderse el abdomen y como músculo que genera movimiento en las extremidades posteriores.

El músculo abdominal oblicuo externo (musculus obliquus abdominis externus): su cuerpo muscular ocupa el lateral del abdomen, por encima de las costillas. Sus fibras discurren hacia atrás y hacia abajo entre el abdomen y la pelvis. El fuerte tendón abdominal (crus mediate) discurre hacia abajo, hasta la línea alba, y se conecta al pubis. El ligamento más pequeño de la pelvis (crus laterale) se extiende hasta el ligamento inguinal, que está situado delante de la pelvis y refuerza la fascia interna del tronco. Contribuye así a unir la pelvis.

Musculatura caballos

Para rebatir la idea extendida de que los músculos abdominales sostienen el tronco y, con ello, al jinete, citamos nuevamente el ejemplo del caballo al galope. En la fase de suspensión, este lleva sus posteriores hacia el cuerpo gracias a la acción de los músculos abdominales, y, con ello, levanta la espina torácica y lumbar para arquear el dorso. Los músculos abdominales estiran activamente la zona inferior de la pelvis hacia la caja torácica y arquean así el dorso. No obstante, desde fuera es difícil observar esta acción en un caballo (es mucho menos evidente que, por ejemplo, en un galgo).

Además, en esta fase el caballo inspira y contrae así otros músculos del tórax, lo cual le facilita el tirar hacia adelante de la pelvis con las extremidades posteriores, ya que las costillas se expanden hacia afuera y hacia delante. En el momento en que el caballo vuelve a recibirse en el suelo, el sistema de contracción inferior (por lo menos la parte muscular) empieza a relajarse. El tronco se abre, los órganos abdominales se desplazan hacia delante, y el peso del jinete y el peso del tórax del caballo y el abdomen crean una fuerza descendente. Si los músculos abdominales cargaran activamente con el peso del jinete, precisamente en esta fase debería mostrar una tensión muscular activa. Pero no es el caso.

 

Foto de Inicio: Caballo en la fase de suspensión del galope: La tensión inferior extiende la pelvis y las extremidades posteriores bajo el control de gravedad (el caballo se cierra)

Texto y fotografías: Del libro “El Dedo en La Llaga”, del Dr. Med. Vet. Gerd Heuschmann y publicado por Picobello Publishing

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