Medias vueltas sobre las piernas al paso a la Vaquera

Medias vueltas sobre las piernas al paso a la Vaquera

Desde la media parada, el giro de 180º y la salida al paso, camino de lo auténtico

Las medias vueltas sobre las piernas al paso, es decir sobre los pies, constituyen uno de los ejercicios más característicos y difíciles de la Doma Vaquera.

MEDIAS VUELTAS SOBRE LAS PIERNAS AL PASO

Definición

Es un giro de 180º en tres tiempos, o mejor en tres fases o movimientos distintos: recoger, girar y caer con la mano del lado al que gira el caballo. Estudiaremos en primer lugar ese “recoger”, que es simplemente conseguir que el caballo adquiera el equilibrio necesario para realizar en las mejores condiciones el giro de 180º que constituye la media vuelta.

La media parada

La media vuelta al paso se inicia desde el paso, por derecho, es decir en línea recta, con un paso de trabajo decidido, con ese aire más vivo que diferencia a la Doma Vaquera de la Clásica. El caballo, que va algo “abierto”, debe recogerse, reunirse, retrasando ligeramente su centro de gravedad para conseguir el equilibrio que va a necesitar par a acometer en las mejores condiciones el giro de 180º. El medio que emplea el jinete es la media parada, que realizará normalmente en el último tranco o en los dos últimos.

¿Qué es una media parada? No debe confundirse con una parada intermedia, que consiste en una parada casi instantánea en la que hay una pausa donde el caballo se detiene un momento. El gaditano Francisco de Laiglesia explicaba así la media parada hace casi dos siglos:

La media parada es una parada empezada y no concluida. El efecto de las medias paradas es aligerar el caballo y darle una acción más suspendida y airosa sin interrumpir su marcha.

El principal uso de las medias paradas es siempre que el caballo tira del freno o carga en la mano. La media parada, deteniendo el tercio anterior del caballo y no su tercio posterior, da ocasión a que éste, en su marcha, venga a colocarse debajo del cuerpo.

Juan Llamas

 

También se usan las medias paradas siempre que desde el paso se quiera sacar el caballo al galope o cuando se le quiere girar, y siempre que se juzgue conveniente hacerle reunir y juntar sus fuerzas”.

La media parada, en Doma Vaquera o en Clásica, no consiste en tracciones de riendas, como vemos hacer con frecuencia. Puede practicarse desde los primeros tiempos de la doma, aunque no con viene abusar de ella par a no perjudicar la impulsión, pues es muy importante que el caballo no pierda su deseo de ir adelante. Tampoco tienen nada que ver con las medias paradas casi violentas en la equitación de Salto, cuando se aborda un obstáculo y el caballo se queja dando picotazos. En este caso, el jinete tiene que actuar sobre la masa y contra la velocidad, midiendo la distancia adecuada par a partir en el salto.

En doma, la media parada se consigue elevando ligeramente las riendas y cerrando con suavidad los dedos, bajando inmediatamente la mano en cuanto el caballo cede la boca. Esta media parada no debe modificar nunca la impulsión ni el ritmo.

El giro de 180º

Ya está el caballo con el equilibrio justo par a iniciar el giro. Si el jinete no es “sordo de culo” se habrá preocupado de empezarlo en el momento en que el pie derecho –si la media vuelta es a la derecha- esté apoyado en la arena. Ese pie no sólo ha de ser la columna que sostiene toda la masa del caballo, sino que además, cuartilla, menudillo y corvejón han de tener la fuerza necesaria para aguantar la torsión que supone un giro de 180º soportando el peso del jinete, del caballo y de la silla vaquera, que sabemos es como tres veces más pesada que una inglesa.

El giro de 180º se hace de una sola vez en lo que podríamos considerar un solo tranco de galope, aunque realmente no lo es porque a la segunda batida de ese tranco a la derecha le falta que el pie derecho suba, descienda y toque tierra a la vez que la mano izquierda y debe estar como atornillado al suelo durante todo el giro, “barrenando”.

El caballo tiene, al empezar el giro, el equilibrio adecuado, pero no la posición. Hay que dársela. Las medias vueltas y las vueltas al galope son menos difíciles porque necesariamente los posteriores comienzan el giro estando debajo de la masa.

Juan Llamas

 

¿Qué ayudas ha de emplear el jinete? En principio, el centro de gravedad ha de desplazarse hacia delante. El jinete ha de ceder riendas para que el caballo pueda alargar algo el cuello, adelantará su asiento y la mano se irá algo a la derecha –más o menos, según lo requiera la situación, si el giro es a la derecha. La rienda derecha actuará directamente desplazando el tercio anterior hacia la derecha, y la rienda izquierda lo hará por oposición delante de la cruz, reforzando este desplazamiento.

Las piernas también tienen su papel. La izquierda actuará detrás de la cincha para impedir que la grupa se desplace hacia fuera, y la derecha, junto a la cincha, se encargará no sólo de conservar la impulsión, sino de impedir que el caballo se venza hacia adentro.

La débil incurvación del caballo hacia adentro –en Doma Vaquera la incurvación suele ser menor que en la Clásica, y no debe pasar de ver el ojo del caballo- es necesaria par a la buena ejecución del giro, y el jinete ha de percibir la sensación de que todo el caballo en vuelve su pierna interna. La incurvación excesiva no sólo es innecesaria, sin que además se corre el riesgo de que el caballo saque la grupa.

El buen giro de 180º no sólo requiere impulsión y lentitud, sino que también sea una media vuelta completa. Algunos jinetes ganan grados desde el paso para hacer un giro de menos dificultad. El caballo no debe elevarse en exceso –casi siempre es por falta de impulsión- con la cabeza mirando a las estrellas, adoptando la figura de una mala empinada menorquina. Otra falta, y gr ave, es que el caballo deje el pie externo atrás –primera batida- denotando la falta de impulsión.

Juan Llamas

 

La salida al paso

Todavía el caballo está realizando el giro, todavía sus manos no han tocado el suelo, y ya está el jinete preparando la salida al paso.

Hay que retrasar el centro de gravedad un instante antes de que las manos toquen la arena, porque el caballo necesita ahora otro equilibrio diferente par a salir al paso con tranquilidad y hasta con gallardía.

Algunos jinetes carecen del tacto necesario y no pueden evitar que el caballo dé uno o dos trancos de trote.

Sensaciones

En la Doma Vaquera hay otros ejercicios más espectaculares que las medias vueltas al paso. No es sólo el giro de 180º. El arte -que rodea, envuelve e ilumina con su mágica luz la Doma Vaquera- llena de belleza este ejercicio.

Cuando se la llega a entender, no hay nada como ver a un caballo realizar el giro despacio, con parsimonia, diría que hasta con majestuosidad, mirando hacia donde van a caer sus manos, mientras su jinete, seguro de sí mismo, se recrea en la suerte. El caballo, con su cuerpo en un ángulo de 30º con la horizontal –el mismo que en la levada- y los corvejones cerca del suelo, a la vez que las manos abanican la arena hasta caer en ella. El tiempo parece detenerse, como se paraba en una verónica de Rafael Paula, y el sentimiento de alegría que embarga a quien tiene la suerte de verlo detienen corazones y relojes y hace que el aire se quede en los pulmones. Es como una estatua viva que se mueve a cámara lenta, una estatua que busca la eternidad.

Juan Llamas

 

Camino de lo auténtico

Hay unos cuantos ejercicios, como éste, que tienen coeficiente 2. Esto significa que la puntuación dada por cada Juez se duplica.

Hace casi treinta años, la Doma Vaquera, de raíces absolutamente camperas, decidió organizar concursos al estilo de la Doma Clásica, encerrándose en una pista de 20 por 60 metros, abandonar la brutalidad, dignificar sus métodos y demostrar orgullosamente que se pueden hacer las mismas cosas a un caballo que en la Clásica, a pesar de llevar las dos riendas en una mano, manejarlo con un bocado y utilizar una silla de gran superficie y grosor, creada para estar sobre ella de sol a sol, con la que es difícil sentir al caballo.

La serie de ejercicios a realizar en una prueba contiene muchos que se copiaron de la Doma Clásica, aunque a los que se consideran vaqueros se les puso ese coeficiente 2.

No hace mucho se creó, a iniciativa de Joaquín Oliveira, una prueba especial con música –una Kür vaquera-, en la que se quitaron las pajas y quedó el grano de lo vaquero. Ahí está el futuro, la verdad, la pureza y la autenticidad de la Doma Vaquera.

 

Texto y fotos: La Doma Vaquera Actual de Juan Llamas editado por Grupo Lettera, S.L. 

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