Un caballo ni se nos puede abrir ni se nos puede encapotar

Un caballo ni se nos puede abrir ni se nos puede encapotar

La cintura del jinete debe ser el amortiguador de la fuerza que recibe por el asiento

La verticalidad es una conjunción que nos dará que el caballo conserve el perfil de su cara. Esa es la prueba de que el caballo va entre la mano y la pierna. La espalda adentro está dentro de los ejercicios de descontracción en la gimnástica del caballo. El maestro palaciego Ramos-Paúl nos enseñada unos principios fundamentales de equitación, para que nuestra base se sustente en criterios de probada solvencia. ¡Apréndelos!

VERTICALIDAD Y ESPALDA ADENTRO

La verticalidad

En doma hay muchas facetas que descubrir y a tener en cuenta: la impulsión, la reunión y la correlación entre la pierna y la mano.

Es una conjunción que nos dará que el caballo conserve la verticalidad en el perfil de su cara. Esa es la prueba de que el caballo va entre la mano y la pierna.

Un caballo ni se nos puede abrir, porque eso es señal de que se nos pone por encima de la mano, ni se nos puede encapotar porque sería que se nos pone por detrás de la mano.

Hay que trazar una línea vertical que partiendo de la nuca pase por el hocico del caballo y vaya a parar al casco de la mano que en ese momento esté diagonalizando con el pie contrario. La mano no puede ser ni blanda ni dura, pero sí firme, que el caballo nos la respete, pero que ni nos la gane, ni nos la tema.

La mano, firme, y cuando haya que cederla para una ampliación de trancos, se cede, para inmediatamente recogerla y conseguir de nuevo la reunión. Es como tocar el acordeón, unas veces se cede y se amplía y otras se reúne. Al final de toda esta historia, montar a caballo, es como un músico que alterna los altos y los bajos.

La espalda adentro

Una vez que nuestro caballo en un círculo empezamos a sentirlo en equilibrio, aprovechando los ángulos con nuestra pierna interior en la cincha y la rienda exterior firme, el caballo se nos irá incurvando desde la primera vértebra hasta la última; no se trata de doblarle el cuello, porque si fuera así es que estaba actuando más la rienda de interior y la exterior se quedaba sin contacto.

Dibujo de Espalda Adentro en tres pistas
Dibujo de Espalda Adentro en tres pistas

 

La rienda exterior firme, pero sin quitarle la incurvación, la rienda interior en un coge y suelta, que facilite la incurvación, sin fuerza o resistencia alguna.

Hay que sentarse sobre el dorso del caballo con la misma ligereza que actúan las manos y las piernas. Procurando no obstaculizar con golpes sobre sus riñones, lo cual lo desequilibraría y pondría en entredicho sus movimientos. Con el asiento se da impulsión precisamente donde se encuentra el motor del caballo, el tercio posterior. Esta impulsión que trasmitiremos como si nos quisiéramos meter en el fondo de la silla, tampoco debe ser de una manera continua y obstinada, sino conforme a las sensaciones que en ese momento estamos recibiendo. A base de mantener la cintura lo más flexible posible. La cintura debe ser el amortiguador de la fuerza que recibes por el asiento. Si la cintura está rígida no conseguiremos nunca acoplarnos a los movimientos del caballo. Solo se conseguirá botar sobre su riñón.

Con el asiento damos la impulsión necesaria, y con justa distribución del peso del cuerpo, haremos que no se desequilibre el caballo en movimiento. Así de esta manera podrá moverse con entera libertad, sin estar supeditado a unas riendas fuertes y tensas, ni a una compresión exhaustiva de las piernas contra las costillas del caballo.

Es entonces, cuando espontáneamente y de la manera más natural, el caballo nos muestra esplendorosamente sus movimientos. Precisamente en sus aires más naturales.

El caballo español, ligero y de aires majestuosos y cadenciados se nos mostrará como en entera libertad. Él comprende que aun no estándolo, se encuentra en libertad. Es cuando se siente más cómodo, cuando improvisa, cuando presume…

 

Foto de inicio: José Antonio Olea sobre el PRE Ilustre AP en Espalda Adentro

Texto y fotos procedentes del libro “Sentir Ecuestre” editado por Grupo Lettera

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