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¿Quiénes son los responsables de la actual situación de la equitación?

El dedo en la llaga: jinetes, criadores, adiestradores y entrenadores

Ante la pregunta «¿cómo se pudo llegar tan lejos?» intentaré analizar brevemente todos los grupos de personas que tratan con el caballo. No es mi intención apuntar a las personas con poder decisivo uno por uno y hacerles los únicos culpables, ni juzgar a todo un grupo profesional o sus intereses. En las últimas décadas, muchas de las personas que tratan a diario con caballos se han ido distanciando de los ideales y se han acostumbrado a la «caza del espectáculo». En las páginas sucesivas intento analizar la situación y animo a la reflexión.

 

¿Quién es el responsable de la situación? ¿Los jinetes?

Actualmente existen millones de jinetes activos, un colectivo de personas que montan a caballo por placer y diversión de forma más o menos regular, o practican el enganche o el volteo con él. Una pequeña parte de estos jinetes evitan el deporte competitivo y siguen filosofías de la equitación y del entrenamiento clásicas en su esencia. Sin embargo, se trata mayoritariamente de personas individualistas que interpretan la escuela clásica a su manera y que a menudo se acogen a la escuela francesa o ibérica. Generalmente, estos métodos de entrenamiento se basan en principios y manuales de los dos últimos siglos (por ejemplo, los de François Baucher).

Por lo que entiendo de sus ideas, estos jinetes se preocupan por entrenar a sus caballos sin el uso de la fuerza. A menudo critican vehementemente el deporte de competición y lo rechazan por completo. Ser crítico es sin duda apropiado, pero hasta ahora aún no he visto a nadie que, siguiendo estos otros métodos de entrenamiento, lo haya hecho mejor en público. Lamentablemente, según mi experiencia, la mayoría de los representantes de esta equitación “alternativa” son poco abiertos. Sin duda, disponen de importantes e interesantes perspectivas y métodos de entrenamiento que, acompañados del correspondiente diálogo, pueden hacer progresar a todos los involucrados. Personalmente, estoy convencido de que hay muchos modos de proceder respecto al verdadero conocimiento fisiológico y psicológico del entrenamiento del caballo. Deberíamos hablar entre nosotros, intercambiar impresiones y extraer lo mejor en beneficio del caballo.

No obstante, considero que, en el caso de los jinetes que no pretenden ganar trofeos, sino que se dedican a la equitación como hobby en su tiempo libre, es muy importante ampliar los conocimientos acerca del caballo y su entrenamiento. Para este tipo de jinetes, la mayor posibilidad de cometer errores, y con ello, el mayor riesgo para la salud del caballo, radica en su desconocimiento.

Jinete bien sentado en equilibrio, lo que permite una posición natural del caballo con una secuencia de pasos relajada y un desarrollo de la propulsión ejemplar (en alemán, Schwung)

 

El caballo muestra una secuencia de pisadas defectuosas, una tensión evidente en la nuca y demasiada flexión

 

Los jinetes de competición

El deporte de competición se ha desarrollado mucho en las últimas décadas. Cada vez más jinetes, entre ellos muchos principiantes, quieren medirse con otros jinetes en las competiciones, demostrar sus capacidades y ser premiados por ello. Sin embargo, lamentablemente, algunos fervientes aficionados al deporte ecuestre carecen del conocimiento y las capacidades oportunas. Los concursos se buscan por fechas en las revistas y portales ecuestres para establecer una agenda completa para el caballo y el jinete. El objetivo de estos jinetes se ha convertido en participar en competiciones en su tiempo libre, así como utilizar a los caballos como medio para conseguir este fin. En el fondo, la verdadera función de un jinete, que es precisamente la de entrenar a un caballo, pasa a un segundo plano. Como consecuencia de ello, cada vez son más los caballos lesionados debido a una práctica de la equitación incorrecta y a un entrenamiento forzoso. El creciente número de veterinarios y hospitales equinos son prueba de este desarrollo.

Los éxitos de la competición hacen pagar un alto precio a costa de los caballos y de su salud.

No obstante, los jinetes no son los únicos culpables de esta situación; solo son una parte de un proceso en el que otros también juegan un papel decisivo.

El momento más bonito en la vida de un jinete de competición

 

Los criadores

Desde hace décadas, un gran número de criadores se dedica a producir caballos de cría y de monta excelentes, según criterios estrictos y una selección esmerada, simulando aires espectaculares sin esfuerzo ni entrenamiento aparente, incluso fingiendo aptitudes para concursar desde una edad temprana. Algunos jinetes se deslumbran por ello y creen que solo tienen que subir a la silla y, con el correspondiente “material del caballo”, ya pueden recoger las copas y premios de la competición. Algunos criadores no hacen mucho por disipar estas ideas. Porque cuanto mayor es el deseo de ganar o la presión económica de los jinetes o criadores, más se fuerza el entrenamiento de los caballos. Lamentablemente, de esta forma son sobre todo los caballos jóvenes los que se convierten en objetos comerciales que, según el lema de “el tiempo es oro”, ya no se montan o entrenan como les corresponde. Al fin y al cabo, por ejemplo, ganar pruebas de potros merece la pena económicamente. En nuestro sistema actual, tomarse el tiempo, es decir, los años necesarios para entrenar un caballo joven de acuerdo con las condiciones de su edad, solo perjudicaría el negocio.

Las exhibiciones de cría, como el keuring o las pruebas para sementales, demuestran exactamente cuán lejos ha llegado la calidad del caballo de deporte

 

Los adiestradores y entrenadores

Son los profesionales más directamente afectados por lo que se considera “un éxito” en el deporte ecuestre y de competición. En el sistema actual, la remuneración de este grupo de profesionales depende directamente de las medallas y escarapelas que ganen.

De aquí surge un gran conflicto que plantea la pregunta decisiva: “¿Cómo adiestro a mi caballo?” El éxito en la competición a menudo suele ir asociado al éxito económico, y lamentablemente, no siempre se rige por los principios de equitación que tienen en cuenta el bienestar del caballo.

Las iniciativas como “Entrenar justamente a los caballos”, que fomenta la Asociación Alemana de Jinetes Profesionales, demuestran una creciente autoconfianza en manifestar sus opiniones, lo que es una evolución positiva. Estas iniciativas apoyan el hecho de que los principios clásicos de la equitación vuelvan a ser reconocidos como distintivo de calidad. Así, en las competiciones futuras pueden participar caballos que quizás a primera vista son menos espectaculares, pero que actúan más relajados y flexibles. Los éxitos de este trabajo benefician todo el deporte ecuestre.

Sin embargo, aumenta el número de entrenadores que recomiendan teorías y filosofías dudosas a las que llaman “principios de la equitación”, algunas incluso con el añadido de “clásicos”. Muchos de estos “gurús” no tienen un conocimiento fundado acerca del caballo, ni entienden coma cuidarlos y entrenarlos correctamente. En este caso, desde el punto de vista oficial, también haría falta crear una institución que inspeccionara los servicios anunciados por los entrenadores y, si fuera necesario, desenmascarara a los charlatanes y a los falsos profetas.

No todos los entrenadores pueden contar con un equipo de alumnos como este a su cargo. El jefe de equipo Holger Schmezer, con su equipo de medalla de oro alemán en los Campeonatos de Europa celebrados en Moscú en 2005. De izquierda a derecha: Ann Kathrin lisenhoff, Heike Kemmer, Klaus Husenbeth, Hubertus Schmidt.

 

Una joven monitora en su trabajo diario

 

En el número que viene completaremos este artículo, culminando con las opiniones del Dr. Heuschmann sobre las responsabilidad que tienen en la actual situación de la equitación, tanto los jueces como el público.

 

Texto y fotografías: «El dedo en la llaga» del Dr. Med. Vet. Gerd Heuschmann y publicado por Picobello Publishing

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